Escrito por Pere Mercader
Esta publicación forma parte de una serie de artículos dedicados al aspecto empresarial de la clínica veterinaria escritos por Pere Mercader, Antje Blättner y Philippe Baralon. Este artículo analiza la percepción de los precios veterinarios: ¿Qué piensan realmente los clientes de nuestros precios y cómo creemos nosotros que piensan ellos?
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Muchos de los aspectos financieros de la gestión de una clínica siempre han resultado problemáticos para la mayoría de los veterinarios. Esto se puede deber en parte a que somos principalmente clínicos, no gestores de empresas, en parte a que estamos ligados a los aspectos emocionales del cuidado de las mascotas y, en parte, a que no tenemos el conjunto de habilidades que nos permite saber cómo estructurar nuestros precios y después explicárselos a los clientes. Este artículo ofrece un enfoque basado en la evidencia respecto a la elección del precio adecuado para nuestros servicios y productos.
La toma de decisiones acertadas en materia de precios ha sido históricamente un reto para muchos veterinarios. Hay varias razones para ello:
Como veterinarios debemos superar estos problemas, ya que nos frenan a la hora de desarrollar el negocio y ofrecer la mejor atención posible a los animales. Los datos pueden desempeñar un papel importante en este contexto, aportando claridad y evitando que los sesgos emocionales confundan nuestro análisis. Veamos tres casos prácticos basados en la evidencia que pueden ayudarnos a considerar “la cuestión de los precios” desde una perspectiva diferente, desenmascarando (y desmontando) algunos de los mitos financieros más frecuentes que, por desgracia, están arraigados en nuestra profesión.
Pere Mercader
¿Cuál es el valor medio de transacción (VMT) cuando un propietario visita una clínica veterinaria? Esta fue la pregunta clave de un reciente estudio de VMS (www.estudiosveterinarios.com) que analizó 6,5 millones de transacciones de unas 1.000 clínicas veterinarias españolas durante el 2020. La Figura 1 muestra la distribución de costes dividida en tres categorías, mientras que la Figura 2 muestra cómo contribuyó cada categoría al flujo global de ingresos de las clínicas implicadas.
De estos resultados podemos destacar algunos hechos:
| Conclusión: Los datos muestran que el 98% de las interacciones con los clientes resultan en una factura inferior a 200€. No cabe duda de que el precio puede ser un problema con algunos clientes y algunos procedimientos, pero tenemos que considerar este tema dentro del contexto general. |
Entender cómo los consumidores evalúan los precios siempre ha sido un reto importante para los expertos en marketing. Es difícil utilizar métodos tradicionales, como las encuestas para saber si un precio se considera bajo, alto o justo, ya que muchas personas tienden a responder a estas preguntas de forma estratégica (es decir, en lugar de decir la verdad, responderán de la forma que consideran más beneficiosa para ellos). El economista holandés Peter Van Westendorp se hizo famoso por desarrollar una metodología conocida como Medidor de Sensibilidad al Precio (PSM, del inglés, Price Sensitivity Meter) que resuelve este problema. La técnica funciona exponiendo primero al consumidor a una descripción detallada del producto o servicio que se está evaluando, por ejemplo:
“Vacunación pentavalente canina: consiste en la administración de múltiples vacunas a tu perro por parte de un veterinario autorizado; esto lo protegerá frente a cinco enfermedades frecuentes en el perro (moquillo, adenovirus, parainfluenza, parvovirus y leptospirosis). Antes de administrar la vacuna, se realiza un examen físico completo para confirmar que se puede vacunar al perro sin riesgo para su salud”.
A continuación, se plantean cuatro preguntas:
La Figura 3 muestra los resultados reales obtenidos cuando VMS aplicó esta metodología con 2.000 propietarios de mascotas en España en el 2021. Cuando se compararon los resultados con los precios reales de las vacunas que se cobraban en más de 600 clínicas veterinarias españolas (Figura 4), se hizo evidente que casi el 25% de estas clínicas cobraba un precio que los propietarios consideraban sospechosamente bajo (Figura 5).
| Conclusión: Los consumidores (es decir, los propietarios de mascotas) no necesariamente prefieren los precios más bajos. Cuando una persona tiene dificultades para valorar el nivel de calidad (como en medicina veterinaria), un precio muy bajo puede transmitir un mensaje equivocado sobre su fiabilidad. |
Las Figuras 6 y 7 muestran la frecuencia acumulada de visitas de pacientes caninos y felinos a las clínicas veterinarias españolas según una encuesta de VMS del 2019. En resumen, el 47,9% de todos los gatos y el 41% de todos los perros acudieron a su clínica una sola vez al año. A esto hay que añadir el gran número de mascotas del país que visitan al veterinario menos de una vez al año (se calcula que entre el 10 y el 15% de todos los perros y hasta el 50% de todos los gatos). Teniendo en cuenta estas cifras, ¿creemos que la mayoría de los clientes pueden recordar con precisión el coste de todos nuestros servicios y van a quejarse mucho cuando actualicemos nuestra lista de precios debido a la inflación?
| Conclusión: Un gran porcentaje de propietarios de animales de compañía visitan la clínica veterinaria con tan poca frecuencia que es poco probable que recuerden con precisión cuánto pagaron anteriormente. |
Cuando se aplica un enfoque basado en la evidencia a las tarifas de la clínica, se revelan hechos inesperados que deberían eliminar el estrés del veterinario a la hora de afrontar la cuestión de los precios. Los consumidores suelen ser menos sensibles a los precios de lo que imaginamos y debemos fijar adecuadamente el precio de nuestros productos y servicios. Un enfoque reflexionado y proactivo de las finanzas de la empresa hará que, en última instancia, el equipo de la clínica, nuestros clientes y las mascotas que tratamos salgamos ganando.
Figures 1, 2, 3, 4, 6 and 7: @ redrawn by Sandrine Fontègne
DVM, MBA
España
Pere Mercader se estableció como consultor en gestión de clínicas veterinarias en el 2001 y desde entonces ha desarrollado esta función en España, Portugal y algunos países latinoamericanos. Sus proyectos más destacados incluyen la realización de estudios de investigación sobre rentabilidad y precios para clínicas veterinarias españolas, la impartición de conferencias sobre gestión de clínicas en más de 30 países y la autoría del libro “Soluciones de gestión para clínicas veterinarias”, publicado en español, inglés, italiano y chino y vendido en todo el mundo. En el 2008, cofundó VMS, una empresa que ofrece un servicio de evaluación comparativa para más de 800 clínicas veterinarias españolas. Pere Mercader también fue cofundador de la Asociación Española de Gestión de Clínicas Veterinarias (AGESVET) y formó parte de su junta directiva durante ocho años.
Las facturas superiores a 200€ representan menos del 2% de las transacciones en una clínica veterinaria estándar, pero suponen el 20% de los ingresos.
Los distintos valores de transacción se deben tratar de forma diferente: cuando la factura de un cliente es considerable, un comunicador hábil debe ser capaz de explicar al propietario los conceptos de la factura.
Muchos clientes no quieren lo más barato para su mascota, sino el mejor servicio o producto.
Los datos muestran que la mayoría de los clientes solo visitan la clínica una vez al año (o incluso menos) y es poco probable que recuerden con exactitud cuál fue su última factura.