Escrito por André Dourson y Fernando Junior
El futuro ya está aquí; la inteligencia artificial no va a sustituir al veterinario clínico, sino que le ofrecerá la posibilidad de hacer mucho más por las mascotas, ampliando sus conocimientos, su capacidad de reconocimiento de patrones y su empatía. Esto le permitirá tomar mejores decisiones para cada paciente en particular.
Compartir en las redes sociales
Article

La inteligencia artificial (IA) está transformando el proceso diagnóstico, lo que permite al veterinario tomar decisiones de forma más rápida y precisa.
El extenso conjunto de datos veterinarios otorga a la IA una ventaja única frente a la IA que se aplica en medicina humana en determinados ámbitos.
Con la colaboración de la IA, el veterinario puede mejorar los resultados de los pacientes y la comunicación con los clientes.
El uso responsable de la IA requiere la implementación de medidas para la protección de datos, la supervisión ética y la validación humana.
¿Quién puede afirmar hoy en día que no se ve afectado, directa o indirectamente, por el auge de la inteligencia artificial? Ya sea cuando navegamos por Internet, vemos la televisión o simplemente consultamos los mensajes del móvil, la IA está presente en todos lados. Los gigantes tecnológicos alaban sus ventajas y nos aseguran que nuestra vida profesional será más fácil y eficiente gracias a la IA. La realidad es que ahora tenemos acceso, y muchas veces de forma gratuita, a una herramienta extraordinaria que ofrece resultados impresionantes en áreas especializadas, incluyendo la medicina veterinaria. La IA se presenta como la innovación que más rápido se ha adoptado jamás: ninguna otra tecnología ha generado un interés tan generalizado y rápido en la historia de la humanidad.
Como es lógico, algunos profesionales perciben la IA como una amenaza para su puesto de trabajo; sin embargo, el verdadero riesgo radica en resistirse al cambio a toda costa. Un enfoque más sensato consiste en anticiparse a la IA y aceptarla, considerándola un recurso adicional para los profesionales, al igual que lo fue en su momento la llegada de motores de búsqueda en la web como Google. Según una encuesta realizada en el 2023 por la American Animal Hospital Association (AAHA), el 84 % de los profesionales veterinarios afirmaron estar familiarizados con las aplicaciones de IA y el 70 % indicaron que utilizan herramientas de IA de forma habitual en su trabajo diario (1). La encuesta también reveló algunos motivos de preocupación importantes: el 70 % de los encuestados expresó dudas sobre la fiabilidad de las herramientas de IA, el 54 % se mostró preocupado por la privacidad y la seguridad de los datos, y el 43 % mencionó la falta de conocimientos en este ámbito. A pesar de estos temores, muchos profesionales del sector están encontrando formas de integrar la IA en sus clínicas.
Los encuestados dejaron claro que el objetivo de utilizar la IA es reforzar la confianza en la toma de decisiones y tener una segunda opinión. También se considera una herramienta útil de primera línea con los tutores, ya que proporciona información para un diagnóstico temprano, así como recomendaciones. Por último, la IA también aporta beneficios económicos, ya que permite ahorrar tiempo y costes o aumentar los márgenes de beneficio. Por lo tanto, en cierto sentido, ahora todos tenemos acceso a “superpoderes”, y no sería sensato no aprovechar todo su potencial.
Los datos son el motor de ChatGPT y, de hecho, de todos los modelos de IA en todo el mundo. Por muy avanzada que sea la arquitectura del modelo de la IA o por muy brillantes que sean los ingenieros que la han diseñado, la IA no puede servir de gran apoyo a profesionales como los veterinarios si no tiene acceso a un conjunto de datos que sea amplio y diverso. Los datos constituyen el motor fundamental que permite que los algoritmos sofisticados se conviertan en herramientas prácticas y de gran impacto. Los veterinarios pueden sentirse muy orgullosos de la gran cantidad de datos de los que dispone el sector de la salud de las mascotas, y esto se puede aprovechar para desarrollar modelos de IA de vanguardia para los veterinarios y sus pacientes. Existe una gran diferencia en cuanto a los datos disponibles en medicina humana y veterinaria, ya que en veterinaria los conjuntos de datos suelen ser diez veces mayores que los de la medicina humana (tal y como se explica más adelante). Esta considerable ventaja significa que los modelos de IA entrenados para uso en veterinaria están expuestos a un conjunto mucho más amplio y rico de contenido clínico en comparación con sus homólogos de la medicina humana, lo que mejora su precisión y fiabilidad diagnósticas.
Andre Dourson
La radiología es una especialidad que conlleva ciertas dificultades. En algunos casos los veterinarios generalistas dependen de la disponibilidad del especialista para revisar o interpretar las radiografías, especialmente en caso de dudas, lo que supone retrasar el manejo del paciente y en casos de urgencia, poner en peligro su vida. Para realizar las pruebas de imagen muchas veces hay que someter al paciente a anestesia general y es posible que las imágenes obtenidas no permitan emitir un diagnóstico rápido o un plan de actuación, siendo necesaria una segunda visita a la clínica, cuando el tratamiento podría haberse instaurado durante la primera visita si se hubiesen obtenido en ese momento resultados más concluyentes. Teniendo en cuenta estos retos, resulta esencial disponer de herramientas que proporcionen resultados rápidos y precisos.
Con el fin de ofrecer una amplia cobertura para las diferentes necesidades en la especialidad de radiología, hemos desarrollado y lanzado recientemente dos herramientas de IA altamente eficaces y fiables, que se encuentran en una posición única para impulsar la atención veterinaria avanzada: Antech RapidRead TMRadiology y Antech RapidRead TMDental. Estas dos herramientas comparten el objetivo de proporcionar resultados de máxima calidad al veterinario generalista en cuestión de minutos tras el análisis de un amplio conjunto de radiografías.
Esta plataforma de IA permite a los veterinarios recibir la evaluación radiográfica en menos de diez minutos y abarca más de 50 hallazgos diagnósticos distintos (2-4). Como se ha señalado anteriormente, es importante destacar que la precisión de las predicciones de la IA depende en gran medida de la cantidad y la calidad de los datos utilizados para el entrenamiento; los modelos que cuentan con muchos ejemplos de una alteración son más fiables a la hora de reconocerla en un caso nuevo. Por lo tanto, para garantizar la calidad y la fiabilidad de este modelo, hemos colaborado estrechamente con un equipo de veinte veterinarios especialistas en radiología y hemos utilizado 16 millones de imágenes de animales, lo que ha dado como resultado, según nuestro conocimiento, a la mayor biblioteca de imágenes veterinarias del mundo (Figura 1). Esta cifra supera los aproximadamente 1,3 millones de imágenes que se suelen utilizar para modelos equivalentes de radiología humana, tal y como se recoge en estudios publicados sobre imágenes de medicina humana (5). Para garantizar que RapidRead TM cumpla con los más altos estándares de precisión y fiabilidad, cada experto revisó y validó minuciosamente cada hallazgo diagnóstico antes de que se pusiera a disposición de los veterinarios. El modelo sigue evolucionando; actualmente nos estamos centrando en radiografías del tórax, abdomen y extremidades de perros y gatos, y solo publicamos nuevos hallazgos diagnósticos una vez que el modelo alcanza el consenso de los expertos. La colaboración continua con especialistas junto con una validación rigurosa es fundamental para garantizar que estas herramientas de IA sigan siendo fiables, clínicamente relevantes y acordes con los estándares de los expertos.

Figura 1. El sistema de radiología Antech RapidRead TM, desarrollado a partir de millones de imágenes radiográficas meticulosamente analizadas por un equipo de más de 20 especialistas en radiología, permite al veterinario generalista interpretar radiografías en cuestión de minutos; a la izquierda se muestra la imagen original y, a la derecha, la detección por parte de Antech RapidRead TM de una masa en la región abdominal media.
El poder de los datos en la IA veterinaria también es evidente en la radiología dental, ya que Antech RapidRead TM Dental utiliza uno de los mayores conjuntos de datos de radiografías intraorales reales en medicina veterinaria. A partir de miles de imágenes recopiladas en más de 300 clínicas veterinarias, junto con los correspondientes informes de más de 50 especialistas en radiología, hemos desarrollado un sistema de aprendizaje en varias etapas capaz de localizar, identificar y evaluar cada diente de forma individual. Este conjunto de datos tan completo y cuidadosamente seleccionado permite al modelo de IA detectar patologías clave, como la pérdida ósea y las enfermedades endodónticas, con gran fiabilidad, en una amplia variedad de vistas y posiciones, así como de anatomías de los pacientes (Figura 2), generando un informe estructurado en cuestión de minutos. La plataforma transforma las complejas radiografías intraorales en información clara, diente por diente, mientras el paciente permanece bajo anestesia una sola vez, lo que permite a los veterinarios identificar lesiones ocultas de forma más temprana (Tabla 1) y realizar los tratamientos necesarios durante una intervención más breve. Esta información permite diagnosticar e intervenir de forma temprana, lo que conlleva un alivio más rápido del dolor y mejores resultados a largo plazo en la salud oral y sistémica de los perros y los gatos.
(Razonamiento: El valor de RapidRead TM Dental radica en ayudar a evitar una segunda anestesia. Con esta herramienta es poco probable que los veterinarios retrasen la toma de decisiones, que la mascota no reciba el tratamiento definitivo y sea necesario volver a anestesiarla. Es decir, ayuda a emitir un juicio clínico y proceder con el tratamiento en una única sesión.)
Tabla 1. Ejemplos de lo que el sistema puede identificar.
|

Figura 2. La plataforma de Antech RapidRead TM Dental se ha desarrollado con miles de radiografías y más de 50 veterinarios especializados en odontología dental con el objetivo de que el sistema pueda localizar, identificar y evaluar cada diente individualmente, así como detectar de forma fiable patologías clave, como la pérdida ósea y las enfermedades endodónticas. Se ha diseñado un protocolo de colores para indicar el grado de la alteración detectada; el rojo corresponde a una alteración grave, el amarillo a moderada y el blanco indica que no se ha detectado ninguna alteración.
La IA puede ser útil para el día a día del veterinario generalista, pero también puede ayudar a los tutores a realizar el seguimiento de su mascota. Actualmente, la IA avanzada puede contribuir de muchas formas a abordar problemas de salud frecuentes en las mascotas mediante aplicaciones sencillas del teléfono móvil. De esta manera es posible detectar problemas de salud de forma precoz, lo que podría evitar tratamientos costosos, además de ayudar a mantener la salud de las mascotas. Por ejemplo, el 80 % de los perros padecen enfermedad periodontal (6); para ayudar a abordar este problema, hemos lanzado una herramienta de IA centrada en la salud dental canina, desarrollada a partir de 53.000 imágenes orales de perros (7). Con solo tomar una fotografía con el móvil (Figura 3), el modelo de IA analiza las encías y los dientes, detectando signos de acumulación de sarro e irritación de encías en cuestión de segundos. Tras el análisis, los tutores reciben un informe sencillo con recomendaciones sobre los pasos a seguir; pudiendo consultar con un veterinario en caso de necesitar ayuda sobre el informe. Esta herramienta, conocida como GREENIES™ Canine Dental Check (8), es totalmente gratuita y está disponible tanto a través de la página web como descargando la aplicación para el móvil.
En la misma línea, hemos lanzado IAMS® Poopscan (9), una herramienta de IA diseñada para analizar las heces del perro y realizar un seguimiento de la consistencia fecal. Este análisis de las heces puede proporcionar información sobre la digestión y la salud general de la mascota. Al igual que en “Canine Dental Check”, en este proyecto se utilizaron modelos de IA con un aprendizaje basado en un amplio conjunto de datos y 12.000 imágenes etiquetadas manualmente y también está disponible de forma gratuita.
Gracias a la colaboración con instituciones líderes en el cuidado de las mascotas podemos garantizar que estos modelos de IA sean precisos y fiables, lo que proporciona confianza a los tutores. Ambas herramientas se han desarrollado en colaboración con Waltham Petcare Science Institute y Royal Canin.

Figura 3. La aplicación Canine Dental Check permite al tutor evaluar la salud dental de su mascota de forma rápida y sencilla. Solo tiene que realizar una fotografía con su dispositivo móvil, el modelo analizará las encías y los dientes, y el tutor recibirá un informe fácil de entender con recomendaciones sobre los pasos a seguir.
Si bien la IA ofrece importantes ventajas, es esencial hacer un uso responsable de ella. Los sistemas deben cumplir con las leyes de protección de datos, y la información de los clientes y pacientes se debe ocultar y guardar de forma segura para que solo se pueda acceder a ella cuando sea necesario. Los datos utilizados durante el aprendizaje de la IA deben ser lo más diversos y representativos posible para limitar los sesgos y evitar un rendimiento sistemáticamente inferior en determinadas razas, especies o manifestaciones clínicas. La IA debe servir siempre de apoyo al criterio clínico, no sustituirlo, y las decisiones finales deben seguir siendo responsabilidad de un veterinario cualificado. La IA, utilizada como un segundo lector o un “segundo par de ojos” dentro de procesos de trabajo bien definidos, también puede mejorar la comunicación con los clientes al proporcionar imágenes con anotaciones y resúmenes estructurados que facilitan la comprensión de hallazgos complejos y recomendaciones de tratamiento.
La integración de la IA en las clínicas veterinarias se encuentra aún en sus primeras etapas, y todavía se puede hacer mucho más para contribuir a un mundo mejor para las mascotas y los profesionales que cuidan de ellas. A medida que se incluyan modalidades de imagen adicionales, análisis predictivos y datos multimodales, la IA contribuirá cada vez más a la detección precoz, la atención personalizada y la medicina preventiva. No obstante, las aplicaciones más exitosas serán las que combinen la capacidad analítica de la IA con la empatía, la experiencia y la comprensión contextual de los profesionales veterinarios, garantizando que la tecnología potencie el papel central del veterinario en la atención al paciente.
Fernando Junior
La IA otorga nuevos “superpoderes” a los veterinarios, pero no convierte a las máquinas en profesionales clínicos. Su verdadera fortaleza radica en potenciar lo que los veterinarios ya hacen mejor: integrar conocimientos médicos, reconocimiento de patrones y compasión para tomar buenas decisiones para cada paciente. La IA, cuando se utiliza como un segundo par de ojos, se basa en datos de medicina veterinaria de alta calidad y se interpreta dentro del contexto clínico, puede aumentar la confianza, reducir la incertidumbre y ayudar a los veterinarios a intervenir antes y con mayor seguridad. Estas herramientas permiten que el veterinario se enfoque menos en tareas repetitivas y que consumen mucho tiempo y dedique más tiempo a realizar actividades de mayor valor, como la priorización de casos, la planificación personalizada de tratamientos y una comunicación más clara con los tutores.
| Declaración de conflicto de intereses: Los autores declaran que no existe ningún conflicto de intereses en la redacción de este artículo. |