Escrito por Smadar Tal
La amniocentesis es una técnica que, de momento, se utiliza muy poco en medicina veterinaria, a pesar su enorme potencial de aplicación tanto en la clínica como en la investigación; en este artículo se describe un método para la obtención de muestras de líquido fetal en perras.
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Los criadores invierten mucho tiempo y esfuerzo para elaborar los mejores protocolos de cría que garanticen la salud de sus camadas, pero actualmente existe muy poca información relativa al entorno inmediato de la “unidad” fetal canina. Las membranas fetales, donde se desarrolla el cachorro durante toda la gestación, junto con la placenta, desempeñan un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo del feto [1], puesto que son esenciales para el intercambio metabólico, gaseoso y hormonal entre la madre y el feto [2]. Las membranas fetales de la especie canina son el alantoides, el amnios, el corion y el saco vitelino [3], aunque para la obtención de muestras de líquido fetal las membranas implicadas son el amnios y la alantoides (Figura 1).
La cavidad amniótica proporciona protección mecánica al feto, y a su desarrollo, en un medio líquido [4], el líquido amniótico. Se trata de un biofluído complejo que proporciona al feto protección mecánica y antimicrobiana, además de lubricación, nutrición y factores de crecimiento, lo que es esencial para su desarrollo normal [5]. La composición del líquido amniótico cuenta con la aportación de las secreciones orales, nasofaríngeas, traqueales y pulmonares, así como de la orina del feto [6].
En los carnívoros, el líquido alantoideo se acumula en la membrana alantoidea que rodea al amnios [7]. El saco alantoideo se expande alineándose casi por completo con el saco coriónico y persiste hasta el parto. Se comunica con el aparato urinario del feto y actúa como depósito de residuos de los productos metabólicos fetales [4]. Los principales mecanismos implicados en la acumulación inicial de líquido alantoideo probablemente sean el transporte transmembrana y la actividad secretora de las membranas extraembrionarias y, a medida que la gestación avance, las secreciones del mesonefros, metanefros o riñones [8].
Por tanto, en la especie canina, se puede obtener líquido fetal tanto de la cavidad amniótica como de la cavidad alantoidea (Figura 2). Cualquier cambio en el volumen y la composición de cualquiera de estos líquidos puede indicar el estado metabólico, patológico o del desarrollo del feto en una fase gestacional determinada [8]. La obtención de líquido fetal en la perra es factible a partir de la segunda mitad de la gestación, ya que existe suficiente volumen de líquido y la membrana amniótica y alantoidea se pueden diferenciar en la ecografía [9]. La centesis se realiza con aguja por vía transabdominal y bajo guía ecográfica en todo momento [10].
El principal motivo por el que se extrae líquido fetal es para evaluar la viabilidad fetal antes del parto y detectar enfermedades [11],[12],[13]. En medicina humana el análisis de líquido amniótico es una prueba ampliamente utilizada para el diagnóstico de anomalías cromosómicas o trastornos de un solo gen, así como para evaluar la madurez pulmonar del feto, la invasión microbiana de la cavidad amniótica, la inflamación intraamniótica, las infecciones fetales y la determinación del sexo [14],[15],[16]. En medicina veterinaria, la detección precoz de anomalías es importante para el bienestar de los animales, pero también es útil para el criador, tanto desde el punto de vista de la cría, para obtener cachorros sanos (y mantener sana a la madre), como desde el punto de vista financiero. Hasta ahora, en solo unos pocos estudios se han analizado los líquidos fetales de perras a término [17],[18]; en un estudio, de presentación de un caso, se demostró la viabilidad del análisis para determinar el sexo en la especie canina, a partir de células amnióticas en gestación única [19]. En la especie canina también se ha realizado la punción de la cavidad amniótica o alantoidea con fines de investigación [20],[21], para la terapia génica y la inducción del aborto [22], y existe interés en esta técnica por su contribución al concepto One Health “Una Salud”, puesto que los perros, al compartir el mismo entorno y estar expuestos a las mismas condiciones ambientales que sus propietarios, pueden servir de modelo para el estudio de ciertos efectos del entorno, como el de las toxinas (Figura 3).
En el futuro, la obtención de líquido fetal será esencial para establecer una base de datos que permita caracterizar el líquido amniótico y alantoideo de perras gestantes sanas; de esta manera se podrán definir biomarcadores capaces de predecir el pronóstico perinatal.
Smadar Tal
La autora ha definido una técnica eficaz y viable para la centesis de líquido fetal en perras durante la segunda mitad de gestación. El procedimiento es similar al que se utiliza en mujeres embarazadas y se realiza bajo guía ecográfica [9]. En la perra, antes del día 35 postconcepción, el volumen de líquidos fetales es pequeño, por lo que el riesgo potencial de lesionar al feto es mayor. Es de esperar que, a partir del día 35 y hasta el final de la gestación, el procedimiento para obtener líquidos fetales mediante punción con aguja sea seguro [17],[19].
Una vez programada la intervención, se debe realizar un examen general y ginecológico completo a la perra, incluyendo como mínimo, un análisis de orina, un análisis de sangre (hemograma y bioquímica) y una ecografía abdominal, para obtener sus datos de base sobre la salud y estado de la gestación.
Primero se debe rasurar y desinfectar el abdomen con una solución quirúrgica de povidona yodada y una solución de etanol al 70%. Entre 30 y 60 minutos antes del procedimiento, se aplica crema anestésica local tópica (lidocaína/prilocaína), un máximo de 0,4 ml/kg, sobre el área de la piel donde se vaya a insertar la aguja. A continuación, se cubre el área con un vendaje adhesivo hasta el momento de iniciar la obtención de la muestra [23].
Para obtener la muestra se pueden emplear dos técnicas y en ambas se utiliza una aguja espinal desechable (18-21G x 9 cm).
Este método se realiza sin la guía de la aguja. En primer lugar, se realiza una exploración ecográfica de la cavidad uterina y gestacional, así como del feto y se selecciona el lugar aparentemente óptimo para la obtención de líquido sin lesionar al feto o a las membranas fetales. Al mismo tiempo, se valora la ubicación del feto (cuerno uterino izquierdo o derecho) y el lugar de donde obtener la muestra (alantoides o amnios). Posteriormente, se introduce la aguja espinal, con un ángulo de casi 90°, a través de la pared abdominal, avanzando primero a través de la cavidad uterina y después, en el saco gestacional (amnios o alantoides). Tanto la membrana amniótica como la alantoidea suelen visualizarse ecográficamente, pero no siempre es posible identificar la posición exacta de la punta de la aguja (Figura 4). Una vez colocada correctamente la aguja, se aspira el líquido con una jeringa de 3 o 5 ml y se transfiere inmediatamente a un tubo estéril para congelarlo a -20°C o -80°C para futuros análisis.
Este método conlleva el uso de un dispositivo que se acopla al transductor curvilíneo para guiar la aguja. Antes de obtener la muestra, la guía se debe esterilizar en el autoclave, y (si se van a tomar varias muestras en una perra) se debe desinfectar con etanol al 70% entre una muestra y otra, de cada saco gestacional. La guía se acopla al transductor siguiendo las instrucciones del fabricante y la aguja espinal se inserta a través de un pequeño orificio en la posición preestablecida con la guía (Figura 5). La penetración de las membranas fetales, la obtención de líquido y el procesamiento siguen el mismo procedimiento descrito en la técnica de “manos libres”.
Utilizar la guía de la aguja puede ser una opción más segura y fácil para el operador menos experimentado, aunque el principal inconveniente es la necesidad de esterilizar el dispositivo entre múltiples muestreos de líquido fetal de los diferentes fetos en una perra. La técnica de “manos libres” es la técnica de elección para el operador experimentado.
El volumen de líquido de la muestra varía entre 0,5 y 5,0 ml, dependiendo del tamaño de la perra, del día de gestación y de la posición del feto. Tras obtener la muestra y antes de retirar la aguja espinal, el volumen del líquido extraído se debe sustituir por un volumen equivalente de solución estéril de cloruro sódico al 0,9%. Tras finalizar el procedimiento, la perra debe estar en un ambiente tranquilo durante al menos 24 horas para evitar cualquier posible complicación a corto plazo.
En medicina humana, las posibles complicaciones de la amniocentesis incluyen la infección del saco amniótico, la inducción de parto prematuro, el sufrimiento respiratorio en la madre, las deformidades fetales, la aloinmunización y la mala cicatrización de la herida causada por la punción [24]. Aunque en medicina humana es muy poco frecuente, se pueden producir lesiones fetales secundarias al traumatismo de la aguja. Hasta la fecha, la autora no ha identificado ninguna lesión fetal macroscópica tras realizar la centesis en perras, aunque podrían haberse producido lesiones microscópicas (podrían pasar desapercibidos algunos puntos de punción microscópicos en el útero, las membranas fetales o en el propio feto), pero en caso de producirse, dichas lesiones no han tenido relevancia clínica [9].
Aunque todavía está en sus inicios, la técnica para la obtención de líquido fetal en la perra puede ofrecer varios beneficios a los veterinarios, a los criadores y a los propietarios en los próximos años. Un veterinario clínico experimentado, debería ser capaz de tomar una muestra de líquido alantoideo o amniótico sin demasiada dificultad y con un riesgo mínimo para el feto y el análisis debería ayudar a la detección temprana de anomalías y trastornos genéticos, defectos placentarios, infección microbiana de la madre o el feto y determinación del sexo.
DVM, Dip. ACT, Dip. ECAR, Facultad de Veterinaria Koret, Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel
Israel
La Dra. Tal se licenció con honores en la Facultad de Veterinaria de Ontario en 1992 y trabajó durante varios años en una clínica privada de Canadá antes de trasladarse a Israel, donde montó con éxito una clínica privada de pequeños animales cerca de Tel Aviv, siendo su propietaria durante 22 años. En el 2011 se diplomó por el Colegio Americano de Teriogenología y en el 2014 se diplomó por el Colegio Europeo de Reproducción Veterinaria. Actualmente dirige el departamento de Teriogenología de Pequeños Animales en la Facultad de Veterinaria Koret y se está preparando el doctorado en la Universidad Hebrea de Israel. Sus principales áreas de interés en investigación incluyen diferentes aspectos de la gestación y la neonatología canina, así como la investigación clínica con animales salvajes.
La obtención de líquido fetal ecoguiada se puede realizar con relativa facilidad en la perra gestante.
La amniocentesis ofrece un nuevo enfoque diagnóstico, terapéutico y de investigacin en medicina clínica prenatal, incluyendo el diagnóstico de muerte fetal y la identificación de enfermedades hereditarias.
La obtencin de líquido fetal por punción con aguja en perras gestantes, desde el da 35 hasta el final de la gestación, es un procedimiento sencillo y seguro.
Si se realiza cuidadosamente, la obtencin de lquido fetal conlleva muy pocos riesgos para la madre y sus cachorros en desarrollo.