Esterilización: riesgos y beneficios
Escrito por Smadar Tal
La esterilización de perros y gatos es un procedimiento rutinario, pero puede conllevar un mayor riesgo de obesidad y de otros problemas de salud, por lo que es importante evaluar tanto los beneficios como los riesgos.
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Puntos clave
La esterilización es una de las intervenciones quirúrgicas más frecuentes en la clínica veterinaria y sus beneficios para la salud y el bienestar animal son bien conocidos.
Los cambios fisiológicos tras la esterilización pueden predisponer al aumento de peso y a otros problemas de salud que el tutor y el veterinario deben considerar.
Adoptar un enfoque individualizado, considerando múltiples factores, permitirá al veterinario maximizar los beneficios y minimizar los riesgos para el paciente.
Es fundamental prevenir la obesidad mediante el ajuste de calorías, la alimentación estructurada, el ejercicio regular y el seguimiento continuo.
Introducción
La gonadectomía es una de las intervenciones quirúrgicas más frecuentes en la clínica de pequeños animales; en algunos países, el 70-80 % de los perros que viven en hogares están esterilizados (1,2). Esta prevalencia refleja no solo la actitud cultural hacia la esterilización de las mascotas, sino también los beneficios reconocidos de la esterilización para la salud y el bienestar. Entre ellos, cabe destacar la prevención de la superpoblación y la disminución del número de camadas no deseadas, lo que alivia la carga a las protectoras y minimiza la eutanasia por motivos de espacio. Desde el punto de vista clínico, la esterilización elimina el riesgo de piometra, una infección uterina potencialmente mortal en hembras no esterilizadas y reduce notablemente la incidencia de tumores mamarios cuando se realiza antes de ciertos hitos reproductivos. En los machos, elimina el riesgo de cáncer testicular y reduce la incidencia de hiperplasia prostática benigna y prostatitis.
Sin embargo, la gonadectomía conlleva ciertas consecuencias fisiológicas. La extirpación de las gónadas provoca la pérdida de la producción endógena de estrógenos, progestágenos y andrógenos, lo que influye en el metabolismo, el equilibrio energético, el desarrollo musculoesquelético e incluso la función inmunitaria. La evidencia acumulada durante las dos últimas décadas pone en relieve el riesgo significativamente mayor de las mascotas esterilizadas de desarrollar sobrepeso y obesidad, especialmente cuando la ingesta calórica no se ajusta tras la cirugía. El aumento de adiposidad no es un hallazgo benigno; el exceso de grasa corporal es un estado inflamatorio crónico asociado a una reducción de la esperanza de vida y a un mayor riesgo de padecer afecciones, certains cancers et des troubles endocriniens.
Las directrices más recientes de la WSAVA recomiendan pasar de un enfoque generalizado respecto a la esterilización a una toma de decisiones individualizada (1). Esto implica la evaluación de los beneficios y los riesgos teniendo en cuenta la predisposición racial, el sexo, el tamaño, la función (animal de compañía o de trabajo) y la capacidad del tutor de manejar una mascota no esterilizada. Las directrices también destacan la necesidad de controlar el peso de forma proactiva y estructurada inmediatamente después de la cirugía, ya que es mucho más fácil prevenir la obesidad que revertirla una vez desarrollada.
En este artículo se resume la investigación actual sobre la influencia de la esterilización en el peso corporal, se plantean estrategias preventivas prácticas para los veterinarios y los tutores y se analizan las posibles implicaciones para la salud a largo plazo. El objetivo es dotar a los veterinarios de argumentos sólidos y basados en la evidencia para que puedan orientar a los tutores sobre decisiones que maximicen los beneficios para la salud y minimicen los riesgos evitables.
Cambios fisiológicos tras la esterilización
Las gónadas no solo son órganos reproductores, sino glándulas endocrinas con efectos sistémicos. Los estrógenos y los andrógenos ayudan a regular el metabolismo basal, la distribución de la grasa, el mantenimiento de la masa muscular magra y el apetito. Tras la gonadectomía, su ausencia desencadena una cascada de cambios hormonales que, en conjunto, aumentan la probabilidad de aumentar de peso. Un factor clave es la alteración del equilibrio energético; numerosos estudios han demostrado que las necesidades energéticas se reducen notablemente tras la esterilización, aproximadamente un 24-30 %, tanto en perros como en gatos (3). Esta reducción no resulta intuitiva para la mayoría de los tutores, ya que suelen observar un aumento del apetito tras la cirugía. El apetito aumenta debido a cambios hormonales relacionados con la saciedad: la leptina, implicada en la sensación de saciedad, puede aumentar, pero pierde eficacia, mientras que la grelina, conocida como “hormona del hambre”, permanece elevada durante más tiempo después de las comidas (4). Además, el efecto termogénico de los alimentos y el gasto energético en reposo disminuyen en ausencia de esteroides gonadales.
En los gatos, estos cambios son especialmente marcados. Las investigaciones han demostrado que los machos esterilizados pueden aumentar la ingesta voluntaria de alimentos en más de un 50 % en las semanas posteriores a la cirugía, lo que conduce a un aumento de peso de hasta un 28 % durante varios meses si no se controla la alimentación (4,5). En los perros, los cambios suelen ser más sutiles, aunque muestran un aumento en el comportamiento de búsqueda de comida y una disminución de la actividad espontánea, especialmente los machos, al perderse el vagabundeo o roaming asociado a la testosterona y el carácter juguetón. Estos cambios fisiológicos son predecibles y consistentes en todos los estudios, lo que significa que se deben abordar de forma preventiva en lugar de reactiva. Antes de la cirugía se debe informar a los tutores de que las necesidades energéticas de su mascota disminuirán inmediatamente después la misma y de que los cambios de comportamiento, como pedir comida con más frecuencia, están asociados a la situación hormonal y no indican que la mascota esté desnutrida (Figura 1).

Riesgo de obesidad tras la gonadectomía
Los principales hallazgos de estudios epidemiológicos a gran escala confirman que el porcentaje de sobrepeso y obesidad es mayor en las mascotas esterilizadas que en las no esterilizadas. Un análisis retrospectivo realizado con más de 155.000 perros reveló que la gonadectomía aumentaba significativamente la probabilidad de presentar sobrepeso, incluso tras controlar las variables de edad y raza (2). En los gatos, se ha observado una asociación similar, ya que la esterilización se relaciona sistemáticamente con un mayor riesgo de obesidad, resistencia a la insulina y diabetes mellitus (6,7).
Diferencias sexuales
Tradicionalmente, se consideraba que las hembras esterilizadas presentaban un mayor riesgo de obesidad, probablemente debido a la caída brusca de estrógenos, implicados en la regulación de la distribución de la grasa corporal. Sin embargo, datos más recientes sugieren que los machos esterilizados pueden ser igualmente, si no más, propensos al aumento de peso tras la cirugía, posiblemente debido a la pérdida de testosterona y a la reducción de la actividad (2,6).
Raza y tamaño
Los datos de los estudios indican que los perros de razas pequeñas, como el Teckel, el Chihuahua y el Schnauzer Miniatura, presentan algunos de los porcentajes más altos de aumento de peso tras la esterilización, lo que posiblemente refleje una tasa metabólica relativamente alta antes de la cirugía, que disminuye de forma desproporcionada después de la misma (2,8). Por el contrario, los perros de razas gigantes, como el Gran Danés y el Irish Wolfhound, parecen verse menos afectadas, aunque la obesidad en estas razas sigue siendo clínicamente significativa en caso de desarrollarse. En el caso de razas predispuestas a problemas articulares, el aumento de peso tras la esterilización, aunque sea moderado, puede tener consecuencias más graves.
Edad en el momento de la esterilización
En un estudio en perros de raza Golden Retriever, en el que se realizó el seguimiento durante toda la vida de los animales, se encontró que la esterilización antes del primer año de edad duplicaba la probabilidad de presentar sobrepeso en comparación con los perros no esterilizados; mientras que la esterilización después de los 12 meses de edad, aumentaba el riesgo de sobrepeso, pero en menor medida (6). Los datos sugieren que la esterilización precoz (3-6 meses) en perros de pequeño tamaño puede no suponer un riesgo adicional de obesidad, pero retrasar la cirugía hasta la madurez esquelética (12-18 meses) en razas grandes puede ser beneficioso, tanto para el control del peso como para la salud articular (2,9).
Los gatos y el riesgo de diabetes
En los gatos existe un motivo especial de preocupación: el riesgo de padecer diabetes es aproximadamente el doble en los machos esterilizados que en los machos no esterilizados y las hembras esterilizadas (7,10). Esta asociación, mediada por la obesidad, también puede deberse a la influencia hormonal directa sobre la sensibilidad a la insulina.
En general, aunque la gonadectomía es un claro factor de riesgo de obesidad, no es determinante. El estado físico previo a la cirugía, la genética, el nivel de actividad y, especialmente, los hábitos alimentarios influyen en el desarrollo de obesidad (Tabla 1).
Tabla 1. Modificadores del riesgo de obesidad tras la esterilización.
| Factor de riesgo | Grupos de mayor riesgo | Notas/Evidencia |
| Raza/tamaño | Razas miniatura/pequeñas | Mayor tasa metabólica antes de la esterilización → mayor disminución energética tras la esterilización |
| Razas grandes | Riesgo similar al de las razas pequeñas según los datos de Banfield | |
| Razas gigantes | Menor riesgo de obesidad tras la esterilización | |
| Sexo | Machos esterilizados (perros) | Posiblemente debido a mayores cambios metabólicos tras la pérdida de testosterona |
| Machos esterilizados (gatos) | ↑ Riesgo de obesidad y de diabetes insulinodependiente | |
| Edad en el momento de la esterilización | ≤1 año (razas grandes) | ~x2 el riesgo de sobrepeso frente a no esterilizados; cada año de retraso ↓ la probabilidad en un 70 % |
| Razas pequeñas | La edad en el momento de la esterilización es menos significativa | |
| Factores relacionados con el tutor | Alimentación a libre disposición, dietas altas en calorías, poco ejercicio | Se puede modificar educando al tutor y con seguimiento |
Estrategias para el control del peso tras la esterilización
Control calórico
La medida preventiva más eficaz es reducir las calorías un 25-30 %, inmediatamente tras la cirugía (8,11). Por este motivo, es necesario informar claramente a los tutores que, a partir del día del alta, deberán cambiar el alimento de su mascota. Seguir administrando a la mascota la misma cantidad del alimento que consumía antes es prácticamente una garantía de aumento de peso. Los alimentos formulados para mascotas esterilizadas suelen tener una densidad energética reducida, un mayor contenido de proteínas para preservar la masa magra y, en algunos casos, un aporte adicional de fibra para favorecer la saciedad. El cálculo de la ración se debe basar en el peso ideal de la mascota, no en su peso actual, y se debe ajustar cada pocas semanas, según sea necesario. Por ejemplo, si un gato se ha mantenido con una buena condición corporal con una ración diaria de unos 70 g antes de la esterilización, puede que solo necesite entre 50 y 55 g diarios tras la cirugía.
Alimentación estructurada
La alimentación a libre disposición es uno de los principales factores que contribuyen a la obesidad tras la esterilización, especialmente en los gatos (1,11,12). En el caso de los perros se pueden recomendar dos o tres raciones diarias, mientras que es preferible que los gatos realicen de dos a cuatro comidas de poco volumen, imitando su ritmo natural de caza. Medir la ración con las balanzas de cocina es un método más preciso que con los vasos medidores y se evita la tendencia de aumentar progresivamente la ración con el paso del tiempo. Los premios o snacks no deben suponer más del 10 % de la ingesta calórica diaria y estas calorías se deben restar de la ración diaria. En el caso de los perros, el uso de alimentos bajos en calorías y ricos en fibra, como las judías verdes o las zanahorias, pueden contribuir a la saciedad (Figura 2). En hogares con varias mascotas se debe alimentar por separado a la mascota esterilizada para evitar la ingesta excesiva de alimento debido a la competencia y al robo de comida de otro comedero (13).

Fomentar el ejercicio
La actividad física ayuda a mantener la masa muscular, favorece la salud articular y proporciona estimulación mental. Los perros deben salir a pasear o jugar entre 20 y 30 minutos al día, teniendo en cuenta su edad, raza y estado de salud (Figura 3). Actividades como el agility, el trabajo olfativo o la natación pueden ser una excelente opción para razas con mucha energía. Los gatos de interior se beneficiarán de espacios para trepar en vertical, juguetes interactivos, dispensadores de comida interactivos y cambios del entorno, como cambiar la colocación de comederos de una planta a otra o a otros lugares para fomentar la actividad.

Control y seguimiento
Es fundamental pesar al animal en la clínica entre 1 y 2 meses después de la cirugía (Figura 4) y para facilitarlo, se pueden aprovechar las consultas de vacunación. Si los tutores aprenden a determinar la puntuación de la condición corporal (PCC) de su mascota podrán detectar los cambios de forma temprana. También son útiles las herramientas digitales, como las aplicaciones para el seguimiento del peso, que fomentan la responsabilidad de los tutores. El aumento de peso de forma persistente o rápida puede justificar la recomendación de un alimento dietético para la pérdida de peso o la consulta con un veterinario especialista en nutrición.

Otras consideraciones de salud
Si bien el aumento de peso es uno de los cambios del animal más visibles y cuantificables tras la esterilización, no es el único riesgo para su salud a largo plazo. En las conversaciones con los tutores se debería abordar tanto los beneficios de la esterilización en cuanto a la prevención de enfermedades como del posible mayor riesgo de padecer determinadas afecciones.
Incontinencia urinaria
Una de las complicaciones no metabólicas más frecuentes que se observan en perras esterilizadas es la incompetencia del mecanismo del esfínter uretral (USMI). Los estudios indican una incidencia del 3-20 %, con una mayor prevalencia en razas grandes, como el Dóberman, el Bóxer y el Bobtail (3,14-16). La fisiopatología es multifactorial, pero se cree que la disminución de estrógenos disminuye el tono uretral y la capacidad de respuesta a la estimulación simpática. El momento de la esterilización puede influir en este riesgo; en algunos estudios se ha observado que la esterilización temprana, especialmente antes del primer celo, aumenta ligeramente la prevalencia de USMI, aunque los resultados son inconsistentes (3,14,15). La obesidad agrava este problema, ya que el exceso de grasa abdominal puede aumentar la presión sobre la vejiga y la uretra, favoreciendo la pérdida de orina. Afortunadamente, la USMI se suele controlar con tratamiento farmacológico. La fenilpropanolamina, que promueve el tono del esfínter uretral, es el tratamiento de primera elección, mientras que la suplementación con estrógenos puede restaurar la sensibilidad de los receptores en algunos casos. El mantenimiento de una óptima condición corporal sigue siendo una estrategia preventiva importante.
Neoplasias
La relación entre la esterilización y el riesgo de cáncer es compleja. Desde el punto de vista preventivo, la esterilización antes del primer celo reduce el riesgo de tumores mamarios malignos en un 90 % en perras y en un 86 % en gatas (3,9,14,17,18). En los perros machos, la castración previene por completo el cáncer testicular y reduce en gran medida la incidencia de hiperplasia prostática benigna y prostatitis. Sin embargo, ciertos tumores malignos como el osteosarcoma, el hemangiosarcoma, el linfoma, el carcinoma de células transicionales y el mastocitoma se han descrito con mayor frecuencia en mascotas esterilizadas (3,9,14,17,18). Aunque el origen no se ha determinado del todo, podría estar relacionado con la pérdida de supresión tumoral mediada por hormonas, la modulación inmunitaria o las alteraciones en la señalización de los factores de crecimiento. Los patrones específicos de cada raza son importantes. Por ejemplo, en el Golden Retriever se ha observado un notable aumento del riesgo de hemangiosarcoma tras la gonadectomía, mientras que el Rottweiler presenta un mayor riesgo de osteosarcoma (Figura 5). Por tanto, es esencial evaluar individualmente los riesgos asociados a la esterilización. En razas predispuestas a estos tipos de cáncer, se puede considerar la posibilidad de retrasar la esterilización o utilizar técnicas alternativas, como la esterilización manteniendo los ovarios.

Alteraciones ortopédicas y del desarrollo
En las razas grandes y gigantes, la eliminación precoz de las hormonas sexuales puede retrasar el cierre de las placas de crecimiento, lo que da lugar a huesos de las extremidades más largos y a una alteración de la conformación articular. Este hecho puede aumentar la predisposición a la rotura del ligamento cruzado craneal (LCC), a la displasia de cadera y a otros problemas ortopédicos (3,5,6,14,16). Así, en un estudio retrospectivo en perros de raza Golden Retriever se observó que la esterilización antes de los seis meses aumentaba la incidencia de rotura del LCC hasta casi cinco veces más que en los perros no esterilizados. Del mismo modo, la esterilización temprana en el Pastor Alemán se ha relacionado con una mayor incidencia de displasia de cadera (Figura 6). Los veterinarios deben sopesar estos riesgos frente a los problemas de manejo en perros no esterilizados de razas grandes, incluyendo la posibilidad de reproducciones no deseadas y de comportamientos asociados a hormonas. En muchos casos, retrasar la esterilización hasta los 12-18 meses, una vez alcanzada la madurez esquelética, puede reducir el riesgo ortopédico sin prolongar indebidamente la exposición a enfermedades reproductivas.

Trastornos endocrinos y del tracto urinario
Los perros esterilizados tienen más riesgo de desarrollar hipotiroidismo, lo que requiere un tratamiento de sustitución con hormonas tiroideas de por vida (3,5,6,14,16). Aunque el mecanismo no se conoce del todo, las hormonas sexuales pueden influir en la función tiroidea, ya sea directamente o a través de la regulación inmunitaria. En los gatos, la esterilización y la obesidad son factores de riesgo de la enfermedad del tracto urinario inferior (ETUI), posiblemente debido a la influencia del aumento de grasa corporal en la fisiología urinaria. Las medidas preventivas incluyen fomentar la hidratación mediante la alimentación húmeda, la colocación de fuentes de agua o varios bebederos y el mantenimiento del peso corporal óptimo.
Cambios de comportamiento
Muchos tutores optan por la esterilización por las ventajas respecto al comportamiento. En los machos, la esterilización suele reducir el vagabundeo, el marcaje con orina y los comportamientos de monta, así como algunas formas de agresividad. En las hembras, la esterilización elimina los comportamientos impulsados por las hormonas y relacionados con el celo. Algunas mascotas se vuelven más tranquilas o sedentarias tras la esterilización, lo que puede reducir involuntariamente el nivel de actividad diaria y contribuir al aumento de peso. Se debe aconsejar a los tutores que participen de forma proactiva en sesiones regulares de juego, ejercicio y entrenamiento para mantener a sus mascotas activas tanto mental como físicamente.
La gonadectomía tiene consecuencias fisiológicas. La extirpación de las gónadas provoca la pérdida de la producción endógena de estrógenos, progestágenos y andrógenos, lo que influye en el metabolismo, el equilibrio energético, el desarrollo musculoesquelético e incluso la función inmunitaria.
Equilibrio entre riesgos y beneficios: un enfoque individualizado
La esterilización sigue siendo una de las medidas de salud pública más eficaces en medicina veterinaria; previene camadas no deseadas, reduce el abandono, el número de animales sin hogar y la sobrecarga de trabajo de las protectoras. Desde el punto de vista clínico, elimina el riesgo de piometra y reduce en gran medida el riesgo de tumores mamarios, ambos potencialmente mortales (15). También elimina el riesgo de cáncer testicular, disminuye los comportamientos asociados a hormonas y puede contribuir a una mayor esperanza de vida media (8). Sin embargo, como ocurre con cualquier intervención, existen ventajas e inconvenientes. La posibilidad de aumentar de peso, así como de desarrollar trastornos ortopédicos y ciertos tipos de cáncer e incontinencia urinaria se deben sopesar frente a los beneficios. Es importante destacar que la mayoría de estos riesgos se pueden mitigar mediante un manejo proactivo, especialmente manteniendo una condición corporal óptima. Incluso en razas con un riesgo elevado de cáncer tras la esterilización, el riesgo absoluto a lo largo de la vida puede superar los beneficios para la salud reproductiva si se controla la obesidad y otros factores modificables. (19).
Los veterinarios se encuentran en una posición privilegiada para ayudar a los tutores respecto a la decisión de esterilizar a su mascota. Una conversación franca y basada en la evidencia, teniendo en cuenta la raza, el tamaño, el sexo, la edad y el estado de salud del animal, así como el estilo de vida del tutor, resulta mucho más valiosa que una recomendación general. Las directrices de la WSAVA recomiendan explícitamente adaptar la decisión de esterilización a cada caso (1). Por ejemplo, en el caso de:
- Perros de raza Golden Retriever: los tutores deben ser conscientes del riesgo de hemangiosarcoma y la importancia del control del peso, considerando la posibilidad de retrasar la esterilización para equilibrar el riesgo de problemas oncológicos y ortopédicos.
- Perros de raza Gran Danés: retrasar la esterilización hasta después de la madurez esquelética puede reducir el riesgo de problemas ortopédicos.
- Gatos: se sigue recomendando la esterilización temprana para el control de la población, especialmente en protectoras, pero se debe asesorar a los tutores sobre estrategias para prevenir la obesidad.
- Perros de trabajo o de competición: el efecto de las hormonas sobre la masa muscular y la motivación pueden justificar la realización de ajustes en el momento de la intervención para preservar su función.
En algunos casos, se puede valorar la realización de procedimientos alternativos como la vasectomía o la esterilización con conservación de los ovarios, para impedir la reproducción preservando la síntesis de hormonas. Estas técnicas son especialmente relevantes en perros de razas grandes con mayor riesgo de trastornos ortopédicos, pero no eliminan el riesgo de desarrollar enfermedades hormonodependientes, como la piometra o los tumores mamarios (20). El veterinario debe actuar como asesor informado, desmontando mitos como “con la esterilización las mascotas engordan automáticamente” y replanteando la obesidad como una afección que el tutor puede prevenir y manejar (21). Proporcionar planes de alimentación personalizados, tablas para la evaluación de la condición corporal y seguimientos estructurados ayuda a mantener a las mascotas en un peso saludable. El seguimiento proactivo, especialmente durante los primeros seis meses tras la cirugía, puede evitar que un leve aumento de peso inicial se convierta en obesidad. Temas como limitar el aporte de premios, el control de las raciones y la actividad diaria debe formar parte de todas las conversaciones al dar de alta a la mascota (Tabla 2).
Tableau 2. Leviers majeurs pour contrôler le poids après la stérilisation
| Stratégie | Conseils pratiques |
| Réduction calorique (4,8,11) | Réduire la ration de 25 à 30 % immédiatement après l'intervention et respecter les quantités à distribuer |
| Rythme d’alimentation (1,11-13) |
Chiens : 2 à 3 repas par jour Chats : 2 à 4 petits repas ; éviter l'alimentation à volonté |
| Choix de l’aliment (8,11) | Aliments spécifiques à faible teneur en matières grasses et en calories, mais riches en protéines |
| Exercice/enrichissement (8) |
Chiens : 20 à 30 minutes de marche rapide ou de jeu par jour Chats : arbres à chat, jouets-distributeurs d’aliments |
| Suivi (8,13) | Contrôler le poids 1 à 2 mois après l'opération ; apprendre à évaluer l'indice de condition corporelle |
Conclusión
La esterilización sigue siendo una piedra angular en la tenencia responsable de mascotas y el control de la población, y proporciona beneficios tanto para la salud individual del animal como para el bienestar público. Sin embargo, se trata de una intervención que conlleva cambios fisiológicos que pueden predisponer a las mascotas al aumento de peso y a otros problemas de salud. Adoptar un enfoque individualizado, teniendo en cuenta la raza, el tamaño, el sexo, la edad, el estilo de vida del animal y la capacidad del tutor, permite a veterinarios maximizar los beneficios y minimizar los riesgos. Es fundamental prevenir la obesidad mediante el ajuste precoz de las calorías, una alimentación estructurada, el ejercicio regular y el seguimiento continuo. Con estas estrategias, las mascotas esterilizadas pueden disfrutar de todos los beneficios de la esterilización en cuanto a la salud y la longevidad sin las complicaciones evitables asociadas a la obesidad.
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Smadar Tal
DVM, Dip. ACT, Dip. ECVR, PhD, Facultad de Medicina Veterinaria Koret, Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel
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