El perro atópico es un caso clínico bastante frecuente en la clínica veterinaria generalista. En este artículo se revisan las posibles opciones de tratamiento, resaltando la importancia de adoptar un enfoque multimodal.
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Dado que los alergenos responsables más comunes son las glicoproteínas de los ácaros del polvo y los aeroalergenos, evitar el contacto puede ser bastante complicado o imposible. En un estudio no controlado, se utilizó un spray ambiental acaricida, con benzoato de bencilo, para reducir la cantidad de alergenos de ácaros del polvo y se observó cierta mejoría clínica en los perros atópicos [1]. En el campo de la medicina humana también se han desarrollado y comercializado sprays ambientales con probióticos que sintetizan enzimas para bloquear las proteínas fecales de los ácaros del polvo. Se necesitan más estudios controlados para aclarar la posible correlación del uso de estos aerosoles y la reducción de los alergenos de los ácaros del polvo y la mejoría clínica de los perros atópicos. Del mismo modo, los colchones o camas antiácaros, la aspiración regular y el lavado de la ropa de cama a 60°C, también pueden ser útiles para reducir la exposición de la piel del perro a los alergenos de estos ácaros.
En raras ocasiones, los perros atópicos reaccionan al epitelio de otras mascotas del hogar (p.ej., loros o cobayas). En caso de ser así, lo recomendable es que la otra mascota o el paciente cambien de hogar.
En el caso de dermatitis atópica inducida por alimentos, tanto los alergenos alimentarios como los ambientales están involucrados en la etiología [2]. Los alergenos alimentarios pueden ser especialmente importantes en la aparición de brotes, por lo que es fundamental determinar el papel que desempeña el alimento en el perro atópico mediante la prueba con una dieta de eliminación y la posterior provocación; si se demuestra la relación del alimento con los brotes, es relativamente fácil evitar la exposición al alimento responsable.
Controlar las infecciones cutáneas secundarias
La mayoría de los perros atópicos están predispuestos a desarrollar piodermas superficiales recurrentes y es frecuente observar pápulas, pústulas, collaretes, descamación y seborrea (Figura 2). La colonización por especies patógenas de Staphylococcus (generalmente S. pseudintermedius) es mayor en la piel atópica que en la sana, lo que puede explicarse en parte por la menor actividad de los péptidos antimicrobianos cutáneos del sistema inmune innato. Durante los brotes se produce una disbiosis de la microbiota de la piel atópica, con un aumento relativo en los niveles de Staphylococcus. Esta disbiosis se restablece mediante el tratamiento antimicrobiano y la remisión de las lesiones [7].
Annette van der Lee
Entre los posibles tratamientos sintomáticos con buen nivel de evidencia en cuanto a la reducción del prurito y de la dermatitis en la DAC se encuentran los glucocorticoesteroides, la ciclosporina, el oclacitinib y el lokivetmab, que se tratarán detalladamente más adelante. Es importante señalar la importancia del tratamiento preventivo frente a las pulgas para reducir el umbral del picor en todos los casos. No hay evidencias concluyentes sobre la eficacia de los antihistamínicos orales tipo 1 para el tratamiento de las lesiones activas o crónicas de la DAC [11], pero en caso de necesitarse, las mejores opciones son la cetirizina (0,5-1,0 mg/kg cada 24 h) y la hidroxicina (2 mg/kg cada 12 h) [12].
DVM, PhD, Dip. ECVD
Holanda
Tras licenciarse en el 2004, la Dra. van der Lee realizó un rotatorio clínico y una residencia en Dermatología en la Universidad de Utrecht, obteniendo el Diploma por el ECVD en el 2009. Desde entonces, Annette ha trabajado en varios hospitales de referencia en los Países Bajos, compaginando la clínica con la investigación en Dermatología Clínica y obteniendo el doctorado en el 2014 con su tesis sobre “Las células T y la inmunomodulación en la dermatitis atópica canina”. En el 2017 se incorporó al grupo de clínicas IVC Evidensia siendo en la actualidad la Responsable de Dermatología en los Países Bajos de este grupo.
La dermatitis atópica canina es una enfermedad crónica frecuente que afecta a la calidad de vida de muchos perros y a sus propietarios.
Todos los factores que afectan al umbral del prurito se deben manejar simultneamente para tener éxito en el tratamiento, especialmente en presencia de brotes.
Tanto el tratamiento inmunosupresor como la inmunoterapia alergeno específica desempeñan un importante papel en el control de la dermatitis atópica y pueden utilizarse simultáneamente.
El tratamiento siempre debe ser individualizado, dependiendo de la frecuencia de brotes, la estacionalidad y el estado de salud general del paciente.