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Control de la composición corporal en mascotas sénior
Escrito por Christine R. Pye y Alexander German
Determinar el “peso saludable” de las mascotas sénior permite controlar mejor su composición corporal y constituye el primer paso para prolongar su esperanza de vida saludable.
Article

Puntos clave
Una mayor esperanza de vida no siempre supone una vida más larga y saludable; las enfermedades asociadas al envejecimiento pueden afectar a la salud y la calidad de vida.
Los animales sénior, incluso sin enfermedades asociadas al envejecimiento diagnosticadas, pueden presentar una disminución de la grasa corporal y de la masa magra.
El “peso saludable”, con una masa muscular óptima y sin excesivo tejido adiposo, es aquel con el que se mantiene una esperanza de vida saludable durante el mayor tiempo posible.
El peso saludable se debería determinar al inicio de la etapa adulta y, a partir de entonces, la mascota se debe pesar dos veces al año como mínimo, aumentando la frecuencia en la etapa sénior.
Introducción
La esperanza de vida de nuestras mascotas está aumentando (1); en EE. UU. se ha estimado que la esperanza de vida media de los gatos y los perros es de 11,2 y 12,7 años, respectivamente (1), aunque muchos de ellos vivirán mucho más tiempo. Solo en el Reino Unido se ha estimado que hay 10,6 millones de gatos (2), y alrededor del 30 % tienen más de 10 años. Por otro lado, casi el 50 % de la población canina del Reino Unido tiene siete años o más, y alrededor de 2 millones de perros tienen 12 años o más (3).
Dado el aumento de la población de perros y gatos de edad avanzada existe una mayor concienciación sobre la necesidad de proporcionarles los cuidados adecuados y mejorar su bienestar. Se considera que los gatos alcanzan la etapa madura entre los 7 y los 10 años de edad, y se consideran sénior a partir de los 10 años (4). Debido a las diferencias asociadas a la raza y el tamaño, se considera que un perro es sénior cuando se encuentra en el último 25 % de su esperanza de vida estimada (4). Sin embargo, una mayor esperanza de vida no equivale necesariamente a una mayor esperanza de vida saludable, definida como el tiempo vivido con buena salud. Las mascotas de edad avanzada tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades asociadas al envejecimiento que, obviamente, pueden afectar a su salud y calidad de vida. Sin embargo, también tienen más riesgo de que se produzcan cambios en su composición corporal, lo que puede contribuir a la fragilidad y, por tanto, afectar a su calidad de vida (5,6). Si queremos mejorar la esperanza de vida saludable de nuestras mascotas es importante que comprendamos cómo el envejecimiento y sus morbilidades asociadas afectan a la composición corporal.
En este artículo se analizan diferentes enfoques posibles para favorecer y mantener un peso saludable en gatos y perros sénior. En primer lugar, proporcionaremos una visión general de los métodos que se pueden utilizar para determinar la composición corporal; posteriormente analizaremos cómo el envejecimiento y sus enfermedades asociadas afectan a la composición corporal y definiremos el término de “peso saludable”. Por último, ofreceremos algunos consejos prácticos para favorecer el peso saludable en las mascotas sénior.
¿Cómo se puede medir la composición corporal?
En las clínicas veterinarias se utilizan principalmente tres parámetros para evaluar la composición corporal: el peso corporal, la puntuación de la condición corporal (PCC) y la puntuación de la condición muscular (PCM), siendo los dos primeros parámetros los más utilizados. Por ejemplo, en un estudio reciente se encontró que en más del 95 % de los gatos atendidos en clínicas generalistas del Reino Unido, el peso estaba registrado en la historia clínica, aunque la PCC solo estaba incluida en el 22,5 % de los casos (7). La determinación de la PCM es menos frecuente, pero proporciona información valiosa sobre el envejecimiento saludable.
El peso corporal tiene la ventaja de ser un parámetro objetivo, rápido, fácil de obtener y de reproducir, que permite identificar pequeños cambios y realizar un seguimiento. Sin embargo, el peso corporal varía según la raza y el tamaño general del animal, y no permite distinguir entre los tipos de tejido, como la masa grasa y la masa magra. Por otro lado, la PCC y la PCM son parámetros más subjetivos, ya que el veterinario emite su valoración basándose en una serie de descripciones, pero proporcionan información más detallada sobra la composición corporal, que la que puede ofrecer el peso. Aunque se han desarrollado diferentes sistemas, la WSAVA recomienda determinar la PCC utilizando la escala de 9 puntos, entre otros motivos, porque dicha escala está correlacionada con el porcentaje de grasa corporal medido mediante absorciometría de rayos X de energía dual (DEXA), con una baja variación entre observadores. Así, si la PCC aumenta o disminuye un punto, supone un aumento o disminución de aproximadamente el 10 % del peso corporal.
La PCM mide la cantidad de masa muscular que presenta un animal. La WSAVA ofrece en su kit de herramientas nutricionales, tablas para determinar la PCM tanto en gatos como en perros. La PCM se puede registrar fácilmente en la historia clínica y se basa en la evaluación de la atrofia muscular en diferentes localizaciones anatómicas utilizando una escala de 4 puntos, donde una puntuación de 3/3 indica ausencia de atrofia muscular, 2/3 atrofia muscular leve, 1/3 atrofia muscular moderada y 0/3 atrofia muscular grave (Figura 1). Este sistema de puntuación ha sido validado frente a mediciones objetivas de la masa magra como la DEXA (8) o la ecografía, midiendo la altura de los músculos epaxiales (9). También se han incorporado las puntuaciones de diferentes regiones corporales obteniendo una puntuación compuesta de hasta 30 y se ha utilizado en estudios epidemiológicos en gatos (6). Registrar la masa muscular es útil, entre otras razones porque la PCC y la PCM no siempre están correlacionadas; es posible que un animal con sobrepeso presente atrofia muscular.

Figura 1. Puntos de referencia anatómicos que se pueden palpar para determinar la condición muscular del gato; los mismos puntos de referencia son aplicables al perro.
©De (6). Con licencia de CC BY/rediseñado por Sandrine Fontègne
¿Cómo afecta el envejecimiento a la composición corporal?
En los seres humanos, se suele producir un aumento de la grasa corporal a partir de la mediana edad, mientras que en la vejez se produce una disminución tanto del peso corporal como de la grasa corporal. Sin embargo, la condición muscular tiende a deteriorarse antes, produciéndose una disminución de la masa muscular a partir de la mediana edad. Esto mismo ocurre en los gatos y los perros (6,10). Por lo tanto, es importante tener en cuenta la posible disminución de la masa magra y registrar la condición muscular de las mascotas de edad avanzada. Las enfermedades relacionadas con el envejecimiento influyen en la composición corporal, pero también se puede observar una disminución de la grasa corporal y de la masa magra en animales de edad avanzada sin ninguna enfermedad diagnosticada, por lo que se deduce que los mecanismos asociados al envejecimiento influyen sobre la composición corporal (6,11).
Las causas de este cambio en la composición corporal asociado al envejecimiento son complejas y multifactoriales. Entre ellas se incluye una pérdida de la capacidad para mantener el equilibrio energético ante el cambio en las necesidades energéticas; en la mediana edad se produce una disminución de las necesidades energéticas que predispone a la obesidad, mientras que en la vejez se produce un aumento de las necesidades energéticas con el riesgo de pérdida de peso (5). El envejecimiento también afecta a la digestibilidad y la absorción de los nutrientes; se ha observado una menor digestibilidad de las proteínas y las grasas en gatos y perros de edad avanzada, lo que contribuye aún más a la pérdida de peso y de la masa muscular (11). A nivel celular, la disfunción mitocondrial, el estrés oxidativo y la inflamación crónica de bajo grado, término conocido como “inflammaging”, desempeñan un papel importante en la pérdida de masa magra y el cambio en la distribución de la grasa (11). Todos estos mecanismos explican los cambios en la composición corporal asociados al envejecimiento, incluso en ausencia de una enfermedad evidente.
Las mascotas de edad avanzada tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades asociadas al envejecimiento que, obviamente, pueden afectar a su salud y calidad de vida. Sin embargo, también tienen más riesgo de que se produzcan cambios en su composición corporal, lo que puede contribuir a la fragilidad y, por tanto, afectar a su calidad de vida.
¿Cómo influyen las enfermedades asociadas al envejecimiento en la composición corporal?
Además de los cambios en la composición corporal asociados al propio envejecimiento, muchas enfermedades asociadas al envejecimiento influyen en la composición corporal de los gatos y los perros. Entre las enfermedades más frecuentes se encuentran:
Enfermedad renal crónica
En un estudio realizado en 569 gatos con enfermedad renal crónica (ERC), se indicó la pérdida de peso durante los tres años previos al diagnóstico y dicha pérdida se aceleró tras el diagnóstico. Además, la pérdida de peso se asoció con una menor supervivencia (12). En perros con ERC, la disminución de la PCC y la PCM también se ha asociado con una menor supervivencia (13).
Trastornos endocrinos
En los gatos, el hipertiroidismo da lugar a la pérdida de peso corporal, principalmente debido a la pérdida de masa muscular, más que a la pérdida de grasa corporal. Aunque al tratar esta enfermedad se produce un aumento de peso y de la PCC, muchos animales no logran recuperar la masa muscular normal (14). El hipotiroidismo, más frecuente en perros, conlleva un aumento del peso corporal y de la grasa corporal, principalmente debido a la reducción de la tasa metabólica en reposo, pero también se ha asociado con atrofia muscular, probablemente debido a la neuropatía periférica y a la miopatía hipotiroidea.
El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para el desarrollo de diabetes mellitus, tanto en gatos como en perros, debido a la posible resistencia a la insulina, lo que agrava la disfunción de las células beta pancreáticas. En animales no tratados, con frecuencia se observa pérdida de peso y atrofia muscular, aunque muchos seguirán presentando un exceso de grasa corporal en el momento del diagnóstico (15).
Enfermedad cardiovascular
La pérdida de masa muscular también se ha asociado con enfermedades cardíacas (caquexia cardiaca) tanto en perros como en gatos. Además, en perros y gatos con insuficiencia cardíaca congestiva, la pérdida de masa muscular se ha relacionado con una menor esperanza de vida, en comparación con los que no presentaron dicha pérdida (5,16).
Trastornos musculoesqueléticos
Algunas afecciones como la osteoartritis conllevan la atrofia muscular de la extremidad afectada por la falta de uso. La menor actividad también puede conducir a un mayor riesgo de aumento de la grasa corporal, lo que a su vez puede agravar la osteoartritis por el aumento del peso corporal. El aumento de la grasa corporal es un factor de riesgo de osteoartritis tanto en gatos como en perros, y el control del peso puede mejorar la cojera y la calidad de vida de estos animales (17).
Comprender que la masa muscular tiende a deteriorarse antes que la masa grasa pone en relieve la importancia de registrar la condición muscular de las mascotas de edad avanzada.
¿Cómo podemos definir el “peso saludable” en mascotas de edad avanzada?
Antes de abordar cómo podemos favorecer el mantenimiento de un peso saludable en las mascotas de edad avanzada, tendremos que describir lo que realmente se entiende por “peso saludable”. Según el conocimiento de los autores, actualmente no existe una definición como tal y, en su opinión, el “peso saludable” es aquel peso o, en sentido estricto rango de peso, con el que se mantiene una esperanza de vida saludable durante el mayor tiempo posible. En concreto, con dicho peso, la cantidad de masa muscular es óptima y la cantidad de tejido adiposo no debe ser excesiva (Figura 2). En los seres humanos, ese rango de peso se puede determinar tomando como referencia el índice de masa corporal (IMC). La relación entre el IMC y la mortalidad por todas las causas sigue una trayectoria en forma de U. El IMC “normal” (en el que la mortalidad por todas las causas es más baja) de un adulto de población caucásica se sitúa entre 20 y 25: con un IMC por debajo o por encima de este rango, el riesgo de mortalidad aumenta (18). Sin embargo, el IMC tiene limitaciones, entre ellas, la incapacidad de diferenciar entre masa magra y masa grasa, y la variación en cuanto a su aplicabilidad entre las distintas poblaciones.

Figura 2. El concepto de “peso saludable” en gatos y perros (rango de peso, en sentido más estricto que un valor único) hace referencia a aquel en el que la masa muscular es óptima y el tejido adiposo no es excesivo. El peso saludable es el rango de peso con el que se mantiene una “esperanza de vida saludable” (definida como el tiempo que se vive en buen estado de salud) durante el mayor tiempo posible.
© Rediseñado por Sandrine Fontègne
En un estudio transversal realizado con más de 2000 gatos atendidos en una clínica generalista de Sídney, en Australia, los gatos con una PCC máxima de 6/9 presentaron la mayor esperanza de vida, mientras que aquellos con una PCC máxima de ≤4/9 o 9/9 presentaron la menor esperanza de vida, con un mayor riesgo de muerte (19). No obstante, en otro estudio realizado con la misma cohorte de gatos, aquellos que tenían una PCC ≥ 6/9 presentaron un mayor riesgo de varias morbilidades, incluyendo problemas nerviosos, trastornos musculoesqueléticos, hipertensión, asma, enfermedades orales, diarrea, trastornos del tracto urinario y diabetes mellitus (20). Los gatos con una PCC de 5/9 presentaron el menor riesgo de padecer afecciones gastrointestinales y del tracto urinario superior. Además de estos datos, en un estudio de cohorte longitudinal de gatos de edad avanzada (6), el peso corporal, la PCC y la PCM disminuyeron a partir de los diez años de edad, pero se observó una disminución más marcada en los gatos que desarrollaron enfermedades crónicas o fallecieron durante el periodo de estudio (Figura 3). En la misma cohorte, la pérdida de masa muscular en la mediana edad se asoció con una menor esperanza de vida. Por lo tanto, las evidencias actuales sugieren que el rango de “peso saludable” en los gatos corresponde al peso con una PCC de 5/9 o 6/9 y una PCM de 3/3.

Figura 3. Evolución del peso corporal, la puntuación de la condición corporal (PCC) y la puntuación de la condición muscular (PCM) de gatos machos incluidos en el Estudio Prospectivo sobre el Envejecimiento y el Bienestar Felino. Los gatos se clasificaron según su forma de envejecimiento: “Saludable” (línea naranja) o “No saludable” (línea morada) en función de las morbilidades diagnosticadas. Los gatos que desarrollaron morbilidades asociadas al envejecimiento presentaron una pérdida de peso corporal, de PCC y PCM a un ritmo más rápido que los que envejecieron de forma saludable. La PCM se midió utilizando diez puntos de referencia anatómicos, cada uno de ellos calificado de 0 (pérdida muscular grave) a 3 (sin pérdida muscular), hasta una puntuación combinada de 30. Cabe señalar que se observó una diferencia de género (no mostrada aquí) en el peso corporal y la PCC, pero no en la PCM.
© De (6). Con licencia CC-BY/rediseñado por Sandrine Fontègne
En un estudio realizado en perros, la esperanza de vida fue significativamente mayor en aquellos con una PCC media de 4-5/9 y menor en los que presentaron una PCC de 1-3/9 o de 8-9/9 (1). En otro estudio, los perros de entre 6,5 y 8,5 años se clasificaron como con “sobrepeso” o “normales” según su condición corporal y se encontró que los perros con sobrepeso presentaron una esperanza de vida más corta que los perros normales en las 12 razas estudiadas, especialmente en los de raza Yorkshire Terrier (21). En los perros, la pérdida de masa muscular contribuye al fenotipo de fragilidad, lo que también se corresponde con una menor esperanza de vida. Existen varias herramientas para evaluar el fenotipo de fragilidad canina y se ha observado que los perros a partir de 5 años de edad que obtuvieron puntuaciones más altas en esta evaluación clínica presentaron una menor esperanza de vida (22). La atrofia muscular grave de los músculos epaxiales a la edad de 12 años (rango de 9 a 17 años) se asoció con una menor esperanza de vida en diversas razas caninas (23). Por lo tanto, el peso “saludable” en los perros corresponde a una PCC de 4/9 o 5/9, con un PCM de 3/3.
¿Cómo podemos mantener o favorecer el peso saludable en las mascotas sénior?
La Tabla 1 ofrece un resumen de los pasos necesarios para mantener o favorecer un peso saludable en gatos y perros de edad avanzada, y cada paso se analiza con más detalle en esta sección del artículo.
Tabla 1. Pasos clave para mantener o favorecer un peso saludable en función de la condición corporal actual del animal.
| Gatos y perros con un peso saludable | Gatos y perros con bajo peso | Gatos y perros con sobrepeso |
| Reconocer, tratar y manejar cualquier enfermedad crónica | Reconocer, tratar y manejar cualquier enfermedad crónica | Reconocer, tratar y manejar cualquier enfermedad crónica |
| Evaluaciones nutricionales periódicas | Promover un aumento de peso moderado hasta alcanzar un peso saludable | Promover una pérdida de peso moderada para alcanzar un peso saludable |
| Controles periódicos del peso saludable | Mantener la masa muscular | Minimizar la pérdida de tejido magro |
| Recurrir a otros alimentos, fármacos y soporte nutricional cuando sea necesario | Compromiso con el peso objetivo fijado |
Gatos y perros con un peso saludable
Reconocer, tratar y manejar cualquier enfermedad crónica. La edad es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades y, por tanto, es importante evaluar a los animales de edad avanzada para detectar posibles enfermedades crónicas, independientemente de su composición corporal. Se debe realizar una anamnesis exhaustiva y una exploración física completa, incluyendo la evaluación oral y ortopédica (si es posible), dada la elevada prevalencia de enfermedades dentales y musculoesqueléticas en los animales de edad avanzada (4). La realización de pruebas, incluyendo la determinación de la presión arterial sistólica, la hematología, la bioquímica sérica y el análisis de orina, permitirá identificar las afecciones existentes y facilitar la detección precoz de enfermedades asociadas al envejecimiento. En gatos de más de 9 años de edad, también se debe considerar la medición de los niveles séricos de tiroxina.
Evaluación nutricional periódica. La evaluación nutricional es uno de los cinco signos vitales que se deben revisar en cada consulta. Para ello, la WSAVA ha elaborado una lista de verificación que puede ayudar a detectar a los animales en riesgo de no tener cubiertas sus necesidades nutricionales. La recomendación actual es que dicha evaluación nutricional, junto con la correspondiente recomendación alimentaria, se realice en cada visita al veterinario. Todos los gatos y perros sénior requieren un estrecho seguimiento, aunque si no hay otros motivos de preocupación, no es necesario realizar una evaluación nutricional más detallada.
Revisión periódica del peso saludable. Como se ha comentado anteriormente, el peso corporal es un indicador clave de la salud, y pesar periódicamente a los gatos y perros a lo largo de su vida es una forma de detectar posibles problemas de salud a medida que se desarrollen. Los autores recomiendan que los profesionales veterinarios determinen el peso saludable de todas las mascotas al inicio de la edad adulta y lo registren en la historia clínica. A partir de ese momento deberían intentar pesar a los gatos y los perros dos veces al año como mínimo durante toda la edad adulta, y con mayor frecuencia durante la etapa sénior. La evaluación nutricional se puede realizar en la misma visita. El cálculo para determinar el porcentaje de variación del peso corporal se muestra en el Recuadro 1; cualquier desviación de ±5 % respecto al peso saludable se debe registrar e investigar para determinar la causa. Si bien los cambios en el peso corporal son los indicadores más sensibles a efectos de seguimiento, también se recomienda controlar y registrar la PCC y la PCM al menos una vez al año. Cualquier cambio en estos parámetros dará lugar a una investigación más detallada.
Recuadro 1. Cálculo del porcentaje (%) de variación del peso corporal.
|
% variación de peso = (Peso corporal nuevo / Peso corporal previo) × 100 - 100 |
| Por ejemplo, un perro cuyo peso corporal actual es de 23,5 kg y en la visita anterior pesaba 25,7 kg, presenta un porcentaje de pérdida de peso de (23,5 ÷ 25,7) × 100- 100 = -8,56 %. Cualquier cambio inexplicable de >±5 % en el peso corporal se debe investigar. |
Gatos y perros por debajo de su peso saludable
Reconocer, tratar y manejar cualquier enfermedad crónica. Los animales con bajo peso son más propensos a padecer determinadas enfermedades asociadas al envejecimiento, tal y como se ha señalado anteriormente. Por lo tanto, en estos casos suele ser necesario realizar pruebas diagnósticas exhaustivas para identificar y diagnosticar las posibles causas de la pérdida de peso, la deficiente condición corporal o la atrofia muscular, con el consiguiente tratamiento adaptado a cada caso (4). Las pruebas concretas dependerán de cada caso individual y de los signos clínicos, pero pueden incluir, en primer lugar, pruebas clínico-patológicas y de diagnóstico por imagen; las opciones terapéuticas quedan fuera del alcance de este artículo. Es recomendable consultar los sistemas de estadificación y las guías disponibles, como las guías de la International Renal Interest Society, para decidir el tratamiento y el seguimiento más adecuados.
Promover el aumento moderado de peso para alcanzar el peso saludable. Además del tratamiento adecuado de las afecciones subyacentes, es aconsejable aumentar la ingesta de alimentos para facilitar el aumento de peso y recuperar el peso saludable. El objetivo es aumentar de peso de forma gradual y mantenida, ya que el aumento rápido puede agravar las enfermedades concomitantes o aumentar el riesgo de trastornos metabólicos. La estrategia utilizada para contribuir al aumento de peso se debe adaptar a la etapa de vida y estado de salud de la mascota. Entre las recomendaciones específicas para lograr dicho aumento de peso se encuentran:
a. Evaluar la ingesta actual de alimentos y compararla con las necesidades energéticas. Como punto de partida se deben calcular las necesidades energéticas de mantenimiento (NEM), realizando los ajustes necesarios según el estilo de vida, la presencia de enfermedades o el estado de convalecencia.
b. Crear un plan de seguimiento individualizado. Es esencial controlar el peso con frecuencia (p. ej., cada 2-4 semanas) y realizar un seguimiento de la PCC y de la PCM. Se puede indicar a los tutores que lleven en casa un seguimiento del apetito de su mascota y registren la ingesta de alimentos.
c. Ofrecer alimentos altos en energía y muy digestibles. Tanto las necesidades energéticas como las necesidades proteicas aumentan en los gatos y perros de edad avanzada. Además, el alimento debe ser altamente digestibles para compensar las alteraciones de la función gastrointestinal asociadas al envejecimiento. A veces, puede resultar complicado aumentar la ingesta de proteínas en animales con ERC, ya que las materias primas que aportan proteínas también suelen contener fósforo. Por lo tanto, siempre que sea posible, lo ideal es proporcionar alimentos formulados específicamente para mascotas de edad avanzada y con peso inferior al ideal.
d. Abordar las barreras comportamentales o del entorno. Los gatos y los perros de edad avanzada pueden ser más sensibles a factores estresantes del entorno, como el ruido, la competencia por la comida en hogares con varias mascotas o la localización del comedero (p. ej., cerca de la bandeja de arena). El deterioro cognitivo también puede afectar a las rutinas de alimentación, ya que los animales afectados pueden sufrir desorientación y confusión, además de alteraciones del ciclo vigilia-sueño. Los problemas de movilidad pueden limitar el acceso de las mascotas a las zonas de alimentación, ya sea por la dificultad de subir y bajar escaleras o simplemente por tener que desplazarse para comer. Los ajustes prácticos, como proporcionar zonas de alimentación tranquilas, comederos elevados para mascotas con artritis o varios puntos de alimentación en hogares con otras mascotas, pueden facilitar la ingesta de alimento. En las mascotas con problemas de visión, es especialmente importante mantener los comederos en el mismo sitio.
e. Optimización de la palatabilidad y frecuencia de alimentación. Las mascotas sénior pueden presentar una disminución del sentido del gusto o del olfato y, por tanto, del apetito. Ciertas prácticas como calentar la comida, ofrecer alimento húmedo o dividir la ración diaria en varias tomas pequeñas pueden favorecer la ingesta de alimento.
Mantener la masa muscular. Preservar el tejido magro es fundamental, por lo que el alimento debe proporcionar una cantidad adecuada de proteínas y, cuando sea apropiado, se puede animar a los tutores a fomentar el ejercicio suave para fortalecer la musculatura, por ejemplo, mediante juegos interactivos o ejercicios de bajo impacto adaptados a la capacidad de la mascota.
Utilizar otros alimentos, fármacos y soporte nutricional cuando sea necesario. En la alimentación también se debe tener en cuenta la presencia de enfermedades (p. ej., enfermedades renales, hepáticas o gastrointestinales). La inclusión de ácidos grasos omega-3 de cadena larga, antioxidantes y triglicéridos de cadena media podría ayudar a favorecer el metabolismo y la función cognitiva (11). Si la ingesta voluntaria sigue siendo insuficiente, se pueden utilizar estimulantes del apetito, así como la alimentación asistida o mediante sondas de alimentación en determinados casos, valorando siempre los beneficios frente a la calidad de vida de la mascota.
En la Figura 4 se presenta un ejemplo de los métodos empleados para mantener un peso saludable en un gato de edad avanzada con ERC e hipertiroidismo.

Figura 4. Evolución del peso corporal, la PCC y la PCM en una gata común de pelo corto de 9 años de edad, esterilizada, que presentaba pérdida de peso tras el diagnóstico de enfermedad renal crónica en estadio 2 de la IRIS. Inicialmente, se le colocó una sonda esofágica durante un breve periodo de tiempo y se consiguió un aumento del peso corporal y de la PCC. Se le administró una dieta renal baja en fósforo, pero volvió a perder peso y se produjo una disminución gradual de la PCC durante un periodo de 12 meses. Posteriormente, se le prescribió mirtazapina como estimulante del apetito y, aunque el peso corporal se estabilizó durante unos meses, después volvió a perder peso. En ese momento, se le empezó a dar alimento de mantenimiento junto a la dieta renal para fomentar el aumento de peso, y la gata ganó un 11 % de su peso corporal en 8 meses. A continuación, se produjo una marcada pérdida de peso, del 24 %, una disminución de un punto en la PCC y una disminución de la PCM. La gata fue diagnosticada de hipertiroidismo y se inició el tratamiento con carbimazol, lo que condujo a una mejora del peso corporal y de la PCC (pero no de la PCM). Transcurridos 8 meses se produjo un agravamiento de su estado, disminuyendo el peso corporal, la PCC y la PCM, y a pesar de intentar mejorar su calidad de vida proporcionando soporte nutricional mediante una sonda de nasoesofágica durante 2 semanas, finalmente se optó por la eutanasia.
Abreviaturas: PCC = puntuación de la condición corporal en una escala de 9 puntos. PCM = puntuación de la condición muscular, en una escala de valoración de 4 letras, desde la ausencia de pérdida muscular (A) hasta la pérdida muscular grave (D). N-Oe = sonda nasoesofágica.
Nota: El formato de las fechas mostradas en la figura es el americano (MM/DD/AAAA). Las letras B, C y D de la PCM corresponden a la puntuación 1, 2 y 3, respectivamente, tal y como se indica en el texto.
© Rediseñado por Sandrine Fontègne
Gatos y perros con sobrepeso
Reconocer, tratar y manejar cualquier enfermedad crónica. Como se ha comentado antes, la obesidad aumenta el riesgo de padecer afecciones como la diabetes mellitus, la osteoartritis y la hipertensión. Es recomendable realizar pruebas de detección de estas comorbilidades antes de iniciar un programa para la pérdida de peso.
Promover la pérdida moderada de peso con el objetivo de alcanzar el peso saludable. En algunas situaciones, la reducción moderada de peso puede aportar beneficios para la salud en perros y gatos de edad avanzada con sobrepeso, por ejemplo, mejorando la calidad de vida, la funcionalidad, disminuyendo el dolor crónico o reduciendo el impacto de una enfermedad asociada (24). Por lo general, se recomienda un plan de reducción de peso parcial, en lugar de completo, fijando un peso objetivo en un punto en el que se maximicen los beneficios clínicos, minimizando al mismo tiempo las consecuencias negativas (como la pérdida de tejido magro). Con estos protocolos parciales se consigue una pérdida de peso más rápida como promedio, al tiempo que se minimiza la pérdida de tejido magro (25). Es preferible utilizar dietas específicamente formuladas para la reducción controlada de peso, ya que proporcionan una nutrición equilibrada, a pesar de la restricción energética. El objetivo del plan parcial se debe adaptar a cada animal (24), pero una meta inicial realista y motivadora para muchos animales y tutores podría ser bajar un punto en la escala de la PCC (aproximadamente un 10-15 % del peso corporal).
Minimizar la pérdida de tejido magro. Incluso cuando se lleva a cabo un programa de pérdida de peso, es vital mantener la masa muscular. La administración del alimento dietético adecuado, con un mayor contenido proteico (para proporcionar aminoácidos esenciales) y aditivos como la L-carnitina, puede ayudar a mantener la masa magra durante el proceso. El seguimiento regular de la PCM ayuda a identificar cualquier problema relacionado con una pérdida excesiva de masa muscular.
Compromiso con el peso objetivo fijado. La implicación del tutor es clave para el éxito, y establecer objetivos demasiado ambiciosos conlleva el riesgo de frustración y falta de cumplimiento del tratamiento. El compromiso, los objetivos realistas y el refuerzo positivo periódico ayudan a mantener la motivación de los tutores durante el programa de pérdida de peso, lo que mejora las probabilidades de éxito a largo plazo (24,25) .
En la Figura 5 se presenta el caso de un perro de edad avanzada en el que se instauró un programa de pérdida de peso.


Figura 5. Beagle de 12 años con osteoartritis bilateral secundaria a la enfermedad del ligamento cruzado craneal que fue sometido a un programa de pérdida de peso con el objetivo de mejorar la movilidad, tras la cirugía (osteotomía de nivelación de la meseta tibial; TPLO), de la extremidad posterior derecha. Aunque se estimó un “peso ideal” de 15 kg, se decidió llevar a cabo un plan de pérdida de peso parcial, con un peso objetivo de ~20 kg. Esta decisión se tomó valorando los beneficios (mejora de la movilidad y la calidad de vida) y los riesgos (pérdida de tejido magro) de la pérdida de peso, así como para favorecer el cumplimiento y la motivación del tutor. Durante 201 días, la pérdida de peso corporal fue del 27 %, con una media del 0,9 % semanal. (a) Imagen del perro antes de la pérdida de peso con un peso inicial de 27,2 kg. (b) El mismo perro tras la reducción de peso con un peso final de 20,6 kg.
Crédito: Clínica Royal Canin Obesity Care, Universidad de Liverpool, Reino Unido.
Conclusión
El mantenimiento de un peso saludable es un factor importante para prolongar la esperanza de vida saludable en gatos y perros sénior. El proceso de envejecimiento, así como las enfermedades relacionadas con él, provocan cambios en la composición corporal, incluyendo la pérdida de masa muscular, así como cambios en la distribución de la grasa, lo que puede afectar a la calidad de vida de la mascota. El peso corporal, por sí solo, no permite realizar un seguimiento de estos cambios, por lo que también se deben registrar la puntuación de la condición corporal y la puntuación de la condición muscular. Mantener un peso saludable implica detectar de forma proactiva enfermedades crónicas, realizar evaluaciones nutricionales periódicas y llevar un estrecho seguimiento del peso y la composición corporal. El objetivo final, no solo es realizar un seguimiento de la composición corporal, sino optimizar la esperanza de vida saludable de los animales sénior. Mediante la detección precoz de cambios en las puntuaciones de la composición corporal, la intervención práctica y la colaboración con los tutores, los veterinarios pueden mejorar significativamente el bienestar de las mascotas de edad avanzada.
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Declaración de conflicto de intereses: ambos autores son empleados de la Universidad de Liverpool, pero sus puestos están financiados por Royal Canin. AJG ha recibido una remuneración económica y obsequios por proporcionar material educativo, participar en congresos y ofrecer asesoramiento. |
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Christine R. Pye
BVSc, PgC(SAS), MPhil, MRCVS, Departamento de Ciencias Musculoesqueléticas y del Envejecimiento, Instituto de Ciencias Médicas y del Ciclo Vital, Universidad de Liverpool, Reino Unido
Alexander German
BVSc (Hons), PhD, Cert SAM, Dip. ECVIM-CA, SFHEA, FRCVS, Hospital de Pequeños Animales de la Universidad de Liverpool, Liverpool, Reino Unido
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